Razones del triunfo de Sergio Massa en las presidenciales

Los resultados de las elecciones generales del 22 de octubre dieron al peronismo un gran espaldarazo. Con el 98,51% de las mesas escrutadas en el recuento provisorio, el candidato del oficialismo, Sergio Massa, se alzó con la victoria con el 36,68% de los votos (1).

Detrás quedaron los candidatos Javier Milei y Patricia Bullrich, en el segundo y tercer lugar, respectivamente.  

La victoria de Massa es sorpresiva. Muy pocos analistas vaticinaron su triunfo en las generales. Aun así, hubo algunos sondeos antes de los comicios que lo ubicaban en un segundo lugar, achichando rápidamente ventajas con relación al candidato ganador de las primarias, Javier Milei.

Si explicar esta victoria era al principio muy complicado, con el pasar de los días el panorama fue aclarando.

Factores que explican la victoria de Sergio Massa y el peronismo

Estos factores podrían explicar la victoria de Sergio Massa y del peronismo en las elecciones pasadas:

1)La capacidad del gobierno nacional para transferir recursos monetarios a las personas. Ya sea a través de las provincias, municipios o empresas privadas, el gobierno fue sumamente hábil para colocar dinero en el bolsillo del electorado. Este proceso tuvo lugar desde el lunes siguiente a la elección primaria hasta pocos días antes de la elección general.

La suma de dinero en cuestión representó solo en octubre entre 0,3 y 0,55 del PBI, según análisis privados (2). Comenzando con los bonos a trabajadores de empresas, pasando por el programa Compre sin IVA y llegando a la quita definitiva del Impuesto a las Ganancias para trabajadores que cobren más de $700.000 al mes, el gobierno central fue capaz de sacar provecho de un elemento que la oposición no controla: el control de la caja del Estado con fines electorales (3).

2)La sutil y potente campaña negativa desplegada por el oficialismo con el apoyo de los sindicatos (también denominada, “campaña del miedo”).

La campaña negativa se presentaba como un elemento a tener en cuenta antes de las primarias. Si bien el gobierno se apuró en difundirla, su incidencia en una y otra elección fue diferente.

En las primarias, no se elijen cargos públicos, por lo que la ciudadanía se sintió más libre para ejercer su voto sin condicionantes. En las generales, los miedos se hicieron más presentes y muchos ciudadanos redefinieron su voto hacia una opción más conservadora.

Si el voto en las primarias fue un voto más prospectivo, mirando hacia el futuro, el voto en octubre se orientó en un sentido más defensivo, con el objetivo de conservar “derechos” ya consagrados.

El éxito de la “campaña del miedo” se combinó con las medidas de recomposición del salario en una política que podríamos denominar de “palos y zanahorias”. Contribuyeron mucho en el éxito de esta campaña el papel desempeñado por los destinatarios de la misma: Patricia Bullrich y Javier Milei.

Es que ninguno de los dos candidatos supo o fue capaz de responder de manera firme a las acusaciones vertidas por el oficialismo, validando de alguna manera los miedos y sospechas que anidaban en mucha gente desde hacía tiempo.

El impacto de la “campaña del miedo” fue probablemente más grande en la última semana previa a la elección.

3)Flojas campañas electorales: Tanto el candidato de la Libertad Avanza, Javier Milei, como la candidata de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, no tuvieron un buen desempeño durante la última campaña electoral.

En el caso de Milei, hizo uso y abuso de un discurso incendiario que propagó miedo y desconfianza en la población. Por poner solo un ejemplo, cuando manifestó públicamente que “el peso no puede valer ni excremento”, la reacción del mercado fue sumamente negativa, validando una nueva devaluación que situó el peso en valores inimaginados (4).

Aunque, a primera vista, sería el gobierno de turno el principal perjudicado, muchos ciudadanos atribuyeron (con cierta razón) la devaluación en cuestión a la irresponsabilidad de Javier Milei, quien, lejos de aplacar los ánimos, redobló seguidamente la apuesta, reafirmando sus dichos ante la opinión pública.

Por otra parte, su desempeño en los debates fue una desilusión, siendo que mostró un estilo ajeno al suyo (mucho más sosegado), a la vez que careció durante toda la campaña de propuestas concretas sobre cómo solucionar los problemas de los argentinos.

Patricia Bullrich no tuvo tampoco una buena actuación. En su caso, el principal problema fue su incapacidad o dificultad para entenderse con los sectores de menores recursos, fundamentalmente la clase media-baja y la clase baja.

Su promesa de remover paulatinamente los planes sociales y los subsidios en caso de llegar a la presidencia ponen de manifiesto su falta de empatía para con esos sectores.

Careció, al igual que Milei, de una explicitación del cómo en cada una de sus propuestas. Su discurso del “orden” no es más que uno que podría eventualmente convocar y movilizar a la clase media-media, sin suscitar el entusiasmo de otros sectores.

4)Los problemas de fiscalización a lo largo y ancho de la Argentina. La enorme cantidad de denuncias reportada en redes sociales atestigua (evidencia mediante) las irregularidades registradas durante toda la jornada electoral.

Aunque a primera vista no logren modificar el posicionamiento de cada candidato, lo cierto es que, en una elección reñida, la importancia de la fiscalización es enorme.

Dado que ésta es realizada por los partidos políticos, su organización y capacidad de reclutamiento son indispensables. Para evitar el robo de boletas, la difusión de boletas apócrifas, actas de escrutinio con números sesgados y otros tantos fenómenos nada novedosos.

La correcta fiscalización probablemente sirva, mas que para “asegurar” una elección, para morigerar denuncias y sospechas de fraude que en nada contribuyen a la consolidación de una democracia plena.

Rumbo al ballotage: Sergio Massa vs. Javier Milei

Si la oposición desea maximizar sus chances de llegar a la presidencia, debería, en mi opinión, no repetir los errores cometidos durante la última campaña electoral.

La probabilidad de La Libertad Avanza de llegar a ser gobierno aumenta a medida que su candidato, Javier Milei, se muestre más confiable y más previsible a los ojos de los votantes.

Por el contrario, los discursos incendiarios generan suspicacias y desconfianza en una gran parte del electorado.

Además, cualquier moderación de su discurso (cualquier corrimiento hacia el centro del espectro político) debería ser lo más coherente y consistente posible, sin alienar a la tropa propia (5).

De manera que el desafío para Milei es doble: mantener su autenticidad como candidato antisistema, sin por ello perder la confianza del electorado.

El desafío para el candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa, es, en cambio, mantener un alto nivel de actividad que le permita seguir volcando dinero público hacia sus bastiones principales.

Sus chances de alcanzar la presidencia aumentan a medida que la “campaña del miedo” sea capaz de avanzar en un proceso de desacreditación de la figura de Javier Milei, al vincular la adhesión al candidato libertario con un “salto al vacío” y una quita sistemática de “derechos”.

La disputa por ver quien gana el ballotage está abierta y dependerá de la particular interacción de los elementos señalados con anterioridad.


  1. https://es.statista.com/estadisticas/1419797/resultados-de-elecciones-generales-en-argentina-2023-cuota-de-votos-por-candidato/ ↩︎
  2. https://www.cronista.com/economia-politica/economia-pone-en-la-calle-medio-punto-del-pbi-antes-de-las-elecciones-en-donde-impacta ↩︎
  3. Como mencioné en un artículo anterior, este manejo discrecional de fondos públicos (propiedad de los argentinos que contribuyen al fisco) sienta las bases para una competencia electoral despareja, donde el oficialismo corre con ventaja en relación con la oposición ↩︎
  4. https://www.perfil.com/noticias/economia/milei-desalento-la-renovacion-de-plazos-fijos-el-peso-no-puede-valer-ni-excremento.phtml ↩︎
  5. En los últimos días ha habido una pequeña sangría dentro del partido La Libertad Avanza como consecuencia del pacto suscripto entre Javier Milei y el ex presidente, Mauricio Macri.
    Los intentos previos de moderar al candidato de La Libertad Avanza no dieron buenos frutos. En este sentido, hay que recordar el intento de acercamiento a los sindicalistas tradicionales, la puesta en duda por parte de su espacio del plan de dolarización y, como señalé en el artículo, la postura tranquila y sosegada que adoptó en el último debate presidencial (en oposición a su habitual excentricidad) ↩︎

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