
A pocas semanas de la victoria de Javier Milei por sobre el candidato del oficialismo en el ballotage, las definiciones acerca del nuevo gabinete se terminan de conocer.
Al parecer, y luego de dar marcha atrás con algunos nombres, el candidato libertario se inclinaría por personas de experiencia por sobre otras de confianza, más cercanas al líder de La Libertad Avanza.
Los problemas que enfrenta la Argentina son de tal complejidad que se requiere, en palabras de Javier Milei, convocar a los mejores.
Esa decisión de dejar de lado a ciertas personas de su entorno, a pesar del apego y trato afectuoso que pudiese existir, nos habla de cierta madurez y pragmatismo por parte del presidente electo.
Ahora bien, los desafíos que deberá enfrentar a partir de diciembre son de grandes dimensiones. Partiendo de la base de que no contará con mayorías propias en el Congreso Nacional para sesionar y sancionar las leyes de la Nación, la gobernabilidad del país podría estar comprometida.
El presidente electo va a requerir de gestiones de acercamiento con el resto de las fuerzas políticas, además de capacidad de negociación y búsqueda de consensos, con el objetivo de avanzar en leyes importantes, como son, por ejemplo, la reforma laboral y la reforma impositiva(1).
Esa capacidad de negociación es vital para lograr implementar una agenda integral de reformas que sostenga la recuperación de la economía argentina.
Aunque no es la única vía disponible para llevar adelante una agenda de reformas. De hecho, si Milei es coherente con el discurso antisistema que formuló durante la campaña electoral, lo más lógico sería evitar negociar con lo que él denomina “la casta política”.
La canciller del nuevo gobierno, Diana Mondino, ha ido más allá durante el mes de diciembre, al afirmar que, en caso de no poder gobernar a través del Congreso, el presidente recurrirá a Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) para sancionar las leyes de la Nación (2).
El presidente electo, Javier Milei, ha hecho también alusión al mecanismo del plebiscito como vía para zanjar las disputas políticas (3).
En perspectiva latinoamericana, su estilo, retórica e ideología se asimilan a ex presidentes como Fernando Collor de Mello en Brasil (1990-1992) o incluso el ex presidente de Ecuador Abdalá Bucaram (1996-1997), y se alejan en principio de presidentes de perfil más bajo y negociador como Carlos Saúl Menem de Argentina (1989-1999) (4).
Más recientemente, Milei ha sido vinculado al ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (2019-2022) o incluso al estadounidense Donald Trump (2017-2021), pero la distancia ideológica y doctrinaria entre ellos es sustancial (5).
La presidencia de Fernando Affonso Collor de Mello (1990-1992)
Gobernador del Estado pobre de Alagoas (nordeste del Brasil), Fernando Collor de Mello provenía de una familia rica dedicada al negocio de las comunicaciones.
Bautizado como “el Indiana Jones de América Latina” por el ex presidente George H.W. Bush debido a su espíritu joven y atlético, se presentó a competir en las primeras elecciones presidenciales directas luego del fin de la dictadura (1964-1985).
A diferencia de su par argentino Carlos Saúl Menem, Fernando Collor hizo campaña electoral desplegando un discurso antisistema, que apuntaba a confrontar con la clase política tradicional y los empresarios más emblemáticos del establishment, al hacerlos responsables por la grave situación económica y social que atravesaba el país sudamericano.
Triunfó en segunda vuelta con el 53% de los votos por sobre el candidato de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, habiendo alcanzado en primera vuelta un 30% de las adhesiones.
Collor de Mello cosechó el apoyo de las clases bajas y altas brasileras. Estas últimas temían la victoria del líder del PT en un mundo donde Estados Unidos se abría paso como la nueva gran superpotencia.
En 1989, la economía de Brasil había registrado una inflación de 1323% anual. El país sudamericano creció ese año un 3,3% El objetivo inmediato de Collor era reducir la inflación a un 3% anual.
Para ello, anunció un paquete de reformas estructurales, que incluía un plan de privatizaciones de las empresas del Estado, la liberalización de los controles de cambio y la reducción del peso del Estado en la economía, con la supresión de ministerios, la eliminación de subvenciones y despidos en la administración pública.
A ello se le sumó la confiscación temporal de ahorros de empresas y particulares, el congelamiento de precios y salarios y el incremento de las tarifas de servicios públicos.
A pesar de todas esas medidas, el plan fracasó de manera estrepitosa en controlar la inflación, que se mantuvo muy alta. La caída del consumo y la inversión provocaron una recesión del 4,4%, mientras que aumentó el desempleo y la deuda externa en unos USD 10.000 millones.
El aumento de la pobreza y la marginalidad se hicieron sentir con fuerza en las ciudades, donde los meninos da rua (niños de la calle) poblaron en gran números las calles y avenidas de las capitales.
En enero de 1991, Collor de Mello presentó un segundo plan de estabilización, que, al igual que el anterior, fue recibido con escepticismo por los ciudadanos, aunque positivamente por los operadores financieros, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de París. Los resultados fueron mejores, pero no se sostendrían en el tiempo.
Habiendo intentado gobernar con decisión y mano firme, los partidos políticos de la oposición evitaron criticarlo en un primer momento, a la espera de vislumbrar los resultados económicos de las medidas promulgadas.
Cuando estas se demostraron inconducentes o insuficientes y fueron rechazadas de plano por el conjunto de los ciudadanos, recién allí buscaron tomar partido frente al nuevo escenario.
Y lo hicieron de la peor manera: activando un juicio político en su contra, luego de que un semanal difundiera un escándalo de corrupción vinculado al tesorero de campaña de Collor, Paulo César Farías (6).
Para los fines de este artículo, es interesante notar que muchas de las medidas implementadas por Collor de Mello durante su breve gobierno se trataron de Medidas Provisorias (MP), es decir, decretos legislativos que la Constitución brasilera de 1988 estipulaba para casos de necesidad y urgencia. El presidente promulgó un total de 37 MP en los primeros 60 días en el cargo.
El estilo anti-político de Collor, su aislamiento y su intención de gobernar directamente con el pueblo, sin la mediación de los partidos y del Congreso (donde no contaba con mayorías), resultaron fatales para sus aspiraciones de continuar en el cargo.
La coalición de ocho partidos que lo apoyaba no pudo o no quiso hacer nada para sostenerlo en el poder, aun cuando a último momento (en los últimos meses previos a su salida del poder) buscara dar un giro en su política, al intentar un acercamiento y un mayor diálogo con el Congreso.
EL 26 de agosto de 1992, la Cámara de Diputados lo separaría del cargo temporalmente. Tres meses más tarde, la Cámara del Senado como cámara revisora procedería a iniciar su destitución.
La presidencia de Abdalá Jaime Bucaram Ortiz (1996-1997)
Cuñado del ex presidente de Ecuador Jaime Roldós Aguilera (1979-1981), tomó posesión del cargo el día 10 de agosto de 1996 a los 44 años.
De personalidad excéntrica, su estilo de gobierno se desarrolló de manera informal. En el discurso de inauguración de su presidencia, y en línea con su discurso antisistema durante la campaña electoral, el flamante presidente anunció el “nacimiento de un gobierno popular” y “el fin de la hegemonía de las oligarquías”. (7)
A pocos días de asumir en el cargo, Bucaram implementó, para sorpresa de todos, un programa de reformas pro-mercado que incluía la privatización de las empresas del Estado (entre otras, la empresa de telecomunicaciones y el Instituto Nacional de Seguridad Social), la quita total de subsidios al gas y a la luz y la suba del Impuesto al Valor agregado del 10 al 12%.
Con la asesoría del ex ministro de Economía de Argentina, Domingo Cavallo, llevó a cabo un plan de convertibilidad a razón de 4 nuevos sucres por dólar estadounidense, respaldados enteramente por reservas monetarias internacionales.
Además, implementó un plan de alimentación popular, creando y subvencionando la marca de leche Abdalact. Este plan recibió un sinnúmero de críticas debido a la baja calidad del producto. Otro de sus proyectos, “mochila escolar”, fue objeto de denuncias por corrupción y desvío de fondos.
Para colmo, a los escándalos de corrupción se le sumaron acusaciones de nepotismo por haber nombrado a su hermano Adolfo como ministro de Bienestar Social, a su hermana Elsa colaboradora personal, a su cuñado ministro de Economía y a primos suyos en otros puestos jerárquicos del Estado.
El combo de medidas impopulares, corrupción y nepotismo y, tras una huelga nacional y movilizaciones multisectoriales, el pleno de la Cámara del Congreso resolvió en sesión extraordinaria con 44 votos a favor y 34 en contra declarar a Bucaram cesante en sus funciones por “incapacidad mental” para ejercer el cargo de presidente.
Poco después de haber realizado una histórica visita a Lima (en vísperas de celebrarse el segundo aniversario de la guerra fronteriza ecuatoriana-peruana), Bucaram dejaría el cargo sin siquiera haber cumplido los 6 meses desde su asunción. El Congreso nombró en su reemplazo al presidente del Congreso, Fabián Alarcón, como presidente interino.
En el caso de Bucaram, su coalición de gobierno compuesta por tres partidos minoritarios no pudo servir como “escudo legislativo” que frenara la decisión del cuerp de apartarlo del cargo. Su partido, el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), controlaba apenas el 23% de las bancas del Congreso unicameral.
Conclusión
Trazando similitudes entre el flamante presidente de Argentina, Javier Milei, y otros ex presidentes latinoamericanos, no pretendo ignorar u hacer caso omiso a las diferencias que pudiesen existir.
Aunque las similitudes son, en algunos casos, sorprendentes, las diferencias siguen siendo importantes.
Para empezar, el contexto geopolítico es diferente. Cuando los ex presidentes Collor y Bucaram gobernaron en sus respectivos países, en América Latina se imponía el consenso de Washington, un programa de reformas pro-mercado patrocinadas activamente por Estados Unidos.
Habiendo sido Argentina un fiel seguidor de esa causa, países como Brasil o Ecuador buscaron imitarlo, aunque no siempre con resultados positivos o auspiciosos.
Las presidencias de Fernando Collor de Mello y Abdalá Bucaram dejan en claro que el camino hacia la estabilidad (por medio de reformas estructurales o de shock) no siempre es tan sencillo. Ese camino suele ser espinoso y cuesta arriba por múltiples factores.
Más allá de la solidez técnica del plan económico, los factores políticos importan, porque no es posible consagrar reformas que sean resistidas por amplios sectores sociales y políticos, entre los cuales, los partidos políticos y los sindicatos son muchas veces los principales protagonistas.
Para un presidente que se encuentre en minoría parlamentaria, el reto más inmediato es negociar. Pero negociar demasiado puede tener costos altos, entre los cuales, los más notables son la pérdida de tiempo, pureza y consistencia técnica de las reformas.
Una vía de atajo son los llamados decretos legislativos. Más allá del riesgo que existe de que puedan sean rechazados (ya sea por el Congreso o por La Justicia), la evidencia indica que su uso sistemático puede ser contraproducente, ya que fueron concebidos originalmente para situaciones excepcionales, de necesidad y urgencia, o cuando el Congreso no esté en condiciones de legislar.
Además, las reformas por la vía exprés no son igualmente sólidas que las sancionadas a través del Congreso, debido a que el grado de institucionalidad de las primeras es notablemente menor.
Aunque los riesgos de ser un presidente fallido se encuentren latentes en el horizonte, Javier Milei tiene una enorme ventaja con respecto a otros ex presidentes latinoamericanos: la posibilidad de revisar la historia y aprender de la experiencia.
A la luz de los casos revisitados, considero que se deben evitar 4 grandes errores políticos:
1)Creer que es posible gobernar directamente con el pueblo, sin la mediación de los partidos y el Congreso. El diálogo debe ser el pilar fundamental del nuevo gobierno durante toda la gestión. Negociar de manera inteligente es un imperativo
2)Priorizar la lógica de la convicción por sobre la lógica de la responsabilidad. La ideología puede ser una guía, pero es necesario considerar y supervisar detenidamente las consecuencias de las medidas y acciones de gobierno. Salir a la calle y escuchar a la ciudadanía en todo momento, sin filtros o intermediarios. Dar marcha atrás con ciertas medidas en caso de ser necesario
3)Suponer que se cuenta con un gran capital político, cuando en realidad no es así. En el caso de Milei, menos de 3 de cada 10 argentinos lo votaron por “convicción” en primera vuelta. De lo anterior se deduce que es necesario gobernar con humildad y tejiendo puentes
4)Evitar la opacidad en la labor de gobierno. Ser y parecer transparente. Exigir transparencia hacia las bases. Buscar austeridad. Abrir el gobierno a la ciudadanía
En síntesis, la campaña electoral ya terminó y ahora es momento de gobernar. El tiempo dirá si el flamante presidente de Argentina está a la altura de las enormes exigencias que esta hora demanda.
FUENTES
Internet
es.wikipedia.org/wiki/Fernando_Collor_de_Mello#:~:text=Es%20hijo%20de%20Arnon%20Afonso,de%20Carvalho%20Collor%20de%20Mello
https://es.wikipedia.org/wiki/Abdal%C3%A1_Bucaram
https://www.cidob.org/ca/biografias_lideres_politicos/america_del_sur/ecuador/abdala_bucaram_ortiz
https://www.cidob.org/biografias_lideres_politicos/america_del_sur/brasil/fernando_collor_de_mello
Libros
PÉREZ LIÑÁN, ANÍBAL (2009) Juicio político al presidente e inestabilidad política en América Latina, Buenos Aires, Argentina, Fondo de Cultura Económica
- Esas dos reformas son, según el presidente electo, condición sine qua non para integrarse comercialmente con el resto del mundo ↩︎
- Ver: https://www.telam.com.ar/notas/202311/648175-mondino-leyes-decreto-milei.html ↩︎
- https://www.clarin.com/politica/plebiscito-herramienta-apega-javier-milei-plan-gobierno-funcione_0_tPeGlKoXO8.html ↩︎
- Un ex presidente al que se ha referido de forma positiva en innumerables oportunidades y al que la opinión pública argentina suele asociar ↩︎
- Por no hablar de las diferentes condiciones económicas, sociales y políticas de sus respectivos países, lo cual dificulta la tarea de comparación ↩︎
- Según el politólogo argentino Aníbal Pérez Liñán en “Juicio político al presidente e inestabilidad política en América Latina”, “en el curso de los dos años, el gobierno sufrió en promedio un escándalo mediático cada dos meses. Las acusaciones fueron involucrando progresivamente a funcionarios de alto rango, miembros del gabinete, algunos amigos del presidente, la primera dama y, finalmente, el mismo Collor” ↩︎
- A contramano de sus promesas, su plan de gobierno constó de 3 ejes: un ajuste económico, la paz con el Perú y vivienda para los sectores populares. Como documenta Aníbal Pérez Liñán en el libro ya mencionado, Bucaram bailaba y cantaba para sus seguidores, realizaba ataques vitriólicos contra la oligarquía, se afeitaba el bigote a cambio de obras de caridad y llamaba “burro” al ex
presidente de Ecuador, Rodrigo Borja ↩︎