
A continuación, 10 reflexiones personales:
1)La polarización entre la izquierda y la derecha en Argentina hace más probable, en caso de que Milei no reelija, un gobierno de izquierda que un gobierno de centro (o centroizquierda) tras las próximas elecciones. El peronismo, principal fuerza opositora, podría sumar a su proyecto político -antes o después de las presidenciales de 2027- a una parte de la izquierda inclinando las políticas nacionales aún más a la izquierda. El aumento de la polarización partidaria a nivel nacional podría reducir los costos de participar en un gobierno peronista1.
2)Luego de las presidencias de Mauricio Macri (2015-2019) y Alberto Fernández (2019-2023), pierde interés la opción del centro como alternativa electoral. Eso explica el acelerado desgaste de candidaturas centristas, como las de Horacio Rodríguez Larreta, Margarita Stolbizer o Juan Schiaretti y el peronismo cordobés.
3)Ideológicamente -y en lo que refiere a medidas económicas- el presidente Javier Milei tiene un parecido con el ex presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez (segundo mandato entre 1989 y 1993). A Pérez lo sucedió electoralmente un moderado como Rafael Caldera y a este último lo sucedió el socialista Hugo Chávez, un militar de izquierda antisistema. La idea que deseo transmitir es que la polarización en el nivel nacional suele conducir a mayor polarización, con un vaciamiento progresivo del centro político.
4)Teniendo en cuenta la tradición de los líderes políticos en el país de justificar sus actos en base a lo que hicieron o ejecutaron los gobiernos pasados (tiene un nombre y se llama “falacia de la tradición”), los métodos y formas de gobierno de Milei presidente podrían ser imitados por una coalición de izquierda vencedora. Me refiero a la implementación con aval del Congreso de una amplia legislación delegada justificada con base en la emergencia, el uso de amplios decretos que incluyan temas diversos y controvertidos salteándose al Congreso, el veto presidencial de leyes sancionadas por el órgano legislativo, la suspensión de leyes ya sancionadas por ese mismo poder que no satisfagan al partido de gobierno, el incumplimiento de sentencias de la Corte Suprema, entre otras. Si esto es así, los efectos perjudiciales para el desarrollo capitalista y la democracia en Argentina podrían ser muy superiores a cualquier beneficio pasado.
5)La reducción de la inflación es real y palpable pero difícil de capitalizar políticamente por dos razones:
- La comunicación de gobierno generó expectativas irreales de eliminar la inflación durante el mandato que finaliza en 2027, algo que no resulta muy factible según los economistas no alineados con el gobierno
- El peso de “el modelo” (léase, el ajuste y la “motosierra” como armas permanentes) que exige sacrificios y renunciamientos personales todos los meses
6)Aunque afines ideológicamente, se puede apreciar una distancia importante en materia de resultados con respecto a los dos gobiernos de Carlos Menem durante los años ´90 (1989-1999). En esos años se consiguió una estabilización económica exitosa, una amplia modernización de los servicios públicos y un alto crecimiento económico, aun en su segundo mandato. Durante su primer mandato (1989-1995), el consumo de las familias no paró de crecer, consumo que se vio beneficiado por la posibilidad de acceder a una amplia y variada oferta de productos en los supermercados. Además, se triplicó el comercio con Brasil a través del recién creado Mercosur, lo que generó un cambio estructural en el perfil exportador argentino con el consiguiente ingreso de divisas. El aumento de las exportaciones se debió a la acción concertada de líderes políticos regionales comprometidos con una visión de futuro.
7)El superávit fiscal y comercial no representan una idea original. Néstor Kirchner gozó de “superávits gemelos” durante toda su gestión. Aunque necesarios, no alcanzan por sí solos para estabilizar al país y reelegirse en el poder.
8)Déficits de gestión: déficits en obra pública, infraestructura, mantenimiento de caminos a lo largo y ancho de la Argentina. Este panorama complica la competitividad económica y, más importante aún, pone en riesgo vidas humanas e incomunica pueblos y ciudades pequeñas de todo el país.
9)Déficits de construcción política: No existen coaliciones legislativas permanentes basadas en los partidos o frentes más importantes. En la actualidad sobresalen coaliciones ad hoc según la conveniencia del momento (hoy están, mañana no). El gobierno basa su estrategia política en una relación de toma y daca con los gobernadores, pero esa relación es impredecible y de desconfianza creciente. Se pacta cada ley por separado sin una visión integral del ordenamiento normativo argentino. El gobierno contribuyó a quebrar y debilitar los partidos políticos por dentro (el Pro, la UCR, la Coalición Juntos por el Cambio), lo que se traduce en una mayor incertidumbre y una menor consistencia política. Descuidar la formación y consolidación de alianzas políticas se traduce económicamente en un aumento anticipado del riesgo país antes de las elecciones de 20272.
10)¿Qué le queda para hacer a este gobierno hasta las elecciones presidenciales de octubre de 2027? En mi opinión, seguir desregulando a través del Ministerio de Modernización, sancionar algunas leyes importantes y necesarias como la Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Acelerar el cronograma de rebaja de retenciones del campo. Esperar a que se materialicen las inversiones del RIGI. Aceitar su relación con Estados Unidos y con partidos no oficialistas. Comunicar más efectivamente los logros de la gestión, especialmente en temas como orden, justicia y seguridad (ejes de campaña de Milei candidato en 2023).